(Barcelona, 1994) se formó durante años en un entorno académico riguroso en pintura y dibujo en Barcelona, donde también impartió clases durante varios años. Actualmente, Fabre trabaja de forma independiente desde su propio estudio, centrada exclusivamente en su práctica artística.
Desde 2020, se ha adentrado en el muralismo contemporáneo, destacando por un lenguaje estrictamente pictórico, sin referencias al grafiti ni al arte urbano, y replanteando el mural como un medio vinculado a la tradición de la pintura. Su práctica se desarrolla entre la dimensión pública de los murales y la dependencia económica de festivales y encargos institucionales, que condicionan tanto sus posibilidades como sus limitaciones.
Reconocida internacionalmente por sus representaciones de la figura humana y las formas orgánicas, que en ocasiones evocan una sensibilidad impresionista, Fabre se ha enfrentado a la censura y la autocensura. Esto la ha llevado a explorar la pintura de caballete como un espacio de autonomía expresiva, libre de agendas institucionales o administrativas.