Barcelona España, b. 1995
Vivian Alarcón explora las fuerzas invisibles que modelan la experiencia humana, creando obras que transitan la intersección entre la materialidad, la memoria, la energía y la transformación espiritual. Su práctica se fundamenta en un profundo interés por la percepción y la contemplación, utilizando el arte como un vehículo para la introspección y la expansión de la conciencia.
Inspirada en los principios de la alquimia espiritual, Alarcón concibe cada cuerpo de obra como un capítulo dentro de un proceso continuo de transformación. Sus exposiciones funcionan como etapas sucesivas de un recorrido que busca revelar dimensiones ocultas del ser, avanzando hacia aquello que los alquimistas denominaban el Opus Magnum o la Gran Obra.
En el centro de su práctica se encuentra el deseo de hacer tangible lo intangible. A través de formas delicadas, la transparencia y el diálogo con la luz, investiga la presencia de emociones, memorias y energías que existen más allá del lenguaje. Su trabajo refleja una fascinación constante por el alma como sujeto y origen, explorando cómo las fuerzas invisibles pueden percibirse, preservarse y adquirir una forma física.
Alarcón muestra un especial interés por la relación entre lo terrenal y lo etéreo. Materiales como el vidrio, con su simultánea fragilidad y resistencia, se convierten en metáforas de la naturaleza transitoria de la existencia. Las plumas, un elemento recurrente en su obra, evocan ideas de protección, trascendencia y conexión entre lo humano y lo divino.
Equilibrando sensibilidad y presencia material, sus esculturas e instalaciones invitan al espectador a adentrarse en espacios de contemplación donde la experiencia sensorial se convierte en un camino hacia una conciencia más profunda. A través de su práctica, Alarcón busca cristalizar experiencias efímeras y transformarlas en formas perdurables que resuenan más allá del mundo visible.