Two things can be true

Salvita De Corte
May 28 – August 29, 2026

Escat Gallery presentó por primera vez una exposición individual de la artista indonesia Salvita De Corte (Bali, Indonesia, 1990). La muestra, titulada Two Things Can Be True, se inauguró en el espacio de Escat Gallery Sarrià el 28 de mayo y pudo visitarse hasta el 29 de agosto de 2026.

Escat Gallery Sarrià
Two things can be true — 1 Two things can be true — 2

Nacida en el seno de una familia de artistas, De Corte creció rodeada de la pintura como una presencia cotidiana más que como una disciplina externa. Sus padres eran artistas y el estudio no era únicamente un lugar de trabajo, sino un espacio compartido donde la creación formaba parte de la vida diaria. En ese entorno, la pintura fue, desde el principio, una experiencia íntima y continua. La muerte de su padre supuso una ruptura decisiva en esa continuidad. Tras su fallecimiento, heredó su estudio, junto con sus pinceles y lienzos en blanco, y fue entonces cuando su propia práctica comenzó a tomar forma. Pintar no surgió como una decisión planificada, sino como una respuesta a la pérdida.

En Two Things Can Be True, la artista continúa explorando la naturaleza inestable de la presencia: cómo algo puede sentirse simultáneamente cercano y distante, sostenido y desvaneciéndose al mismo tiempo. Las figuras aparecen y desaparecen sobre la superficie del algodón sin tratar mediante acrílicos y pigmentos naturales, manteniendo una textura deliberadamente porosa. La pintura se deja penetrar, manchar y asentarse de forma gradual, dando lugar a imágenes que parecen emerger más que ser construidas. Este proceso refleja una comprensión más amplia de la experiencia como algo que se acumula en capas, nunca completamente resuelto y siempre sujeto a nuevas configuraciones con el paso del tiempo.

A lo largo de las obras, la identidad se revela como una realidad relacional. Las figuras aparecen entrelazadas o sutilmente duplicadas, nacidas de experiencias vividas y encuentros personales. Oscilando entre formas individuales y dobles, las pinturas sugieren tanto el aislamiento como la coexistencia de múltiples identidades —personales e heredadas— contenidas en un mismo cuerpo. Cada imagen captura un estado de transición, definido por la conexión y la continua redefinición. Lo que permanece es una presencia que se resiste a fijarse de manera definitiva.